Capítulo 1 Nacimiento

El frío de la habitación no se debe al clima, sino al corazón de la mujer más poderosa de la industria. Sarah Taylor lidera el Conglomerado Taylor, un imperio que domina las telecomunicaciones, la energía y el sector petrolero.

Sarah revisa los últimos informes ejecutivos cuando su asistente irrumpe en el despacho.

—Señorita Sarah, lo hemos encontrado —dice Steven Membreño, con la respiración agitada.

—¿Dónde está? —inquiere ella, sin perder la calma.

—En el Hospital Central. Utiliza una identidad falsa, pero el cruce de ADN activa nuestras alarmas.

—Llévame con él.

Sarah toma su abrigo y camina hacia su ascensor privado. Lleva dos años buscándolo; parece que se lo ha tragado la tierra. Necesita encontrarlo a toda costa, porque solo él conoce la verdad.

Al llegar al hospital, lo ve. Su padre yace en una cama, rodeado de máquinas que apenas logran contener a la muerte. Sarah se acerca y ordena que le inyecten un estimulante para despertarlo. El hombre comienza a respirar con dificultad, pero al ver a su hija, entiende de inmediato el motivo de su presencia.

—Si quieres que sea piadosa, me dirás lo que quiero saber y haré que tu muerte sea rápida —sentencia Sarah con voz helada—. De lo contrario, gastaré mi fortuna en mantenerte conectado a estas máquinas para que sientas una pequeña parte del dolor que he sufrido estos dos años.

El hombre la mira fijamente. A pesar de saber de lo que es capaz su propia hija, anhela irse en paz.

—Tu hija... Tu hija... Anderson... —articula entre convulsiones. Los monitores comienzan a emitir un pitido continuo; su vida se apaga—. Starville... —son sus últimas palabras antes de colapsar.

—¿Starville? —se pregunta Sarah en voz alta, procesando la información—. Quiero que rastreen esa ciudad de pies a cabeza. Busquen a cualquier persona apellidada Anderson que viva con una niña de dos años.

El personal de seguridad comienza a movilizarse de inmediato. Sarah contempla por un segundo el cuerpo inerte de su padre antes de dar la vuelta.

—Trasladen el cuerpo a la morgue estatal. Dejen que los estudiantes de medicina lo usen para practicar; no pienso reclamar los restos de alguien que en vida no valió nada para mí.

—Enseguida daré la orden —asiente Steven, tragando saliva. Sabe que las órdenes de Sarah son mandatos indiscutibles, pero jamás imaginó tanta insensibilidad hacia su propio progenitor.

De regreso en su despacho, Sarah abre el cajón de su escritorio y extrae una fotografía gastada. En ella aparece sonriente en la cama de un hospital, sosteniendo a su bebé en brazos.

RECUERDO: La noche que lo cambió todo

Aquel fue el día más feliz de su vida... hasta que todo se volvió oscuridad. Tras perder el conocimiento durante el parto, Sarah despierta dos días después solo para recibir la devastadora noticia de que su pequeña falleció por una falla cardíaca y fue sepultada de emergencia.

Para su padre, que ella quedara embarazada sin un hombre a su lado es una humillación imperdonable. Por eso engendra un plan macabro: junto con un cómplice, vende a la recién nacida a sus espaldas. En aquel entonces Sarah no es nadie; carece de poder, influencias y dinero. Sin embargo, al ser dada de alta descubre una pista sombría: su padre recibió de forma misteriosa una enorme suma de dinero ese mismo día, derrochando más de la mitad en apuestas en cuestión de horas. Ese engaño brutal se convierte en el detonante que la transforma en la mujer despiadada que es hoy.

Por su parte, la niña termina en manos de una mujer obsesionada con ser madre sin pasar por un embarazo. Para lograrlo, la mujer oculta que se cuida con anticonceptivos mientras su esposo desespera por tener un hijo. Meses atrás, ahogado en la frustración, el hombre termina ebrio en un bar y despierta desnudo al lado de una desconocida a quien jamás le ve el rostro, huyendo del lugar antes de ser descubierto sin imaginar los secretos que rodeaban a su propia familia.

Sarah aprieta la fotografía entre sus dedos mientras observa el horizonte nocturno desde su gran ventanal.

—Llegó la hora de recuperar lo que me quitaron —murmura para sí misma, fijando su destino en Starville.

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