Capítulo veintitrés

—Bueno, ¿quién eres tú? —preguntó Ariel mirándolo con cuidado.

—Ah, mi querida, temo que si te lo digo, no me escucharás —respondió él con una pequeña sonrisa en los labios.

—¿Entonces no me lo vas a decir? —cuestionó ella, irritándose.

Me quedé callado, sé lo que pasa cuando se enoja.

—Tengo qu...

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