La pesadilla 5.

—¡Qué! —exclamé.

—También tenemos sirvientas que nos atienden en nuestra mansión, son todos seres diferentes, pero mi padre respeta a cada uno de ellos, lo mismo mi madre y yo —dije, sintiéndome orgullosa de presumir la amabilidad de mi padre.

—¿También tenías un vampiro como sirviente? —preguntó ...

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