Familia

Cuando llego a la cocina, veo a la mujer que abrazó a Nik anoche, sentada en el mostrador con una de sus camisas y mi shawarma. ¿Cómo se atreve? La ignoro y voy al refrigerador.

—Lo siento, señorita Aviana, haré más—dice Aaron mirándome con disculpa, pero yo sonrío.

—Oh, ¿eran tuyos? Lo siento—dic...

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