Capítulo 31 La visita inesperada

El pánico me invadió, no era posible; apenas comenzamos a disfrutar nuestro amor y ahora alguien nos había invadido.

—Espera... ¿Es algún enemigo? —preguntó Vladimir, entornando los ojos con frialdad.

—No, primo—se apresuró a aclarar Alexandre, manteniendo la compostura aunque una ligera sombra de...

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