Capítulo 26 Él le ruega que no lo haga… por su seguridad

Las luces de los tres coches iluminaron la fachada de la posada como si fuera de día.

Carmen se levantó del suelo de su habitación y se asomó apenas por el borde de la cortina. Abajo, las siluetas se movían con calma profesional. No corrían. No gritaban. Simplemente ocupaban posiciones. Uno se qued...

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