Capítulo 5 Llegada de un hombre herido a la posada

Carmen no apagó la luz de la cocina.

Se quedó de pie junto a la ventana, el móvil de prepago todavía caliente en la mano, mirando la calle vacía donde el coche negro había estado. Las luces se habían apagado. El motor no se había vuelto a oír. Pero la sensación de ser observada no desapareció.

El ...

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