Capítulo 2 La Propuesta Venenosa

A la mañana siguiente, Camila Vale entró al imponente edificio del Grupo Marrufo con la cabeza en alto, pero el corazón latiendo con una mezcla explosiva de rabia y determinación. Este era el mismo lugar donde ocho años atrás la humillaron y sacaron como a una delincuente. Ahora regresaba como una depredadora dispuesta a todo.

Vestía un traje sastre color vino que resaltaba su figura con poderío. Llevaba el cabello recogido en un moño impecable y una expresión fría que ocultaba el torbellino que sentía por dentro. Cada paso que daba en ese vestíbulo le recordaba el dolor de aquella noche: las risas, los insultos y la mirada silenciosa de Sebastián mientras la destruían.

—Buenos días. Tengo una reunión con el señor Marrufo —dijo con voz firme a la recepcionista.

Minutos después la llevaron a la sala de juntas del piso 28. Sebastián ya estaba allí. Se notaban las secuelas de la noche anterior: ojeras marcadas y mirada cansada. Pero cuando la vio entrar, sus ojos se iluminaron con deseo.

—Señorita Vale, qué gusto volver a verla tan pronto.

Camila estrechó su mano con fuerza, ignorando el calor traicionero que le recorrió el cuerpo. Ese mismo calor que ocho años atrás la hizo creer que era amada.

Se sentaron uno frente al otro. Mientras exponía su propuesta de inversión con voz clara y agresiva, Camila no dejaba de recordarse a sí misma por qué estaba allí:

Por todo lo que me quitaste. Por cada lágrima que derramé. Por haberme dejado sola cuando más te necesitaba.

—Quiero invertir una cantidad importante a través de una línea de crédito hipotecaria sobre sus activos más valiosos —dijo con tono profesional pero cortante—. Sé que después de la muerte de su padre necesitan liquidez urgente.

Sebastián la observaba con demasiada atención. Sus ojos recorrían su rostro y su cuerpo mientras hablaba.

—Interesante propuesta —comentó él—. ¿Y qué gana usted realmente con esto, Camila?

Ella lo miró directamente a los ojos, dejando que parte de su odio se filtrara en la mirada.

—Un alto retorno de inversión… y la satisfacción de ver caer a quienes me hicieron daño en el pasado.

Sebastián soltó una risa baja, sin entender el verdadero significado de sus palabras.

—Eres muy directa. Me gusta. Llámame Sebastián. Acepto tu propuesta. Quiero supervisar personalmente cada detalle… contigo.

Camila sintió una oleada de rabia pura. El mismo hombre que no la defendió, que permitió que la humillaran frente a todos, ahora la miraba con deseo. La ironía le quemaba como fuego.

—Los negocios y el placer no siempre se llevan bien —respondió con tono cortante.

Sebastián sonrió con más intensidad.

—Quién sabe… a veces la combinación es explosiva. Cena conmigo esta semana. Quiero conocerte mejor, Camila Vale.

Ella lo miró fijamente. Por dentro hervía. Quería gritarle la verdad en ese momento, quería verlo sufrir. Pero se controló. Su venganza debía ser lenta y devastadora.

—Lo pensaré, Sebastián.

Al levantarse, Sebastián la acompañó hasta la puerta, caminando demasiado cerca.

—Hay algo en ti que me intriga —murmuró—. Desde anoche bajo la lluvia no he podido sacarte de mi cabeza. Es como si el destino te hubiera puesto en mi camino.

Camila sintió náuseas. En el ascensor, apoyó la espalda contra la pared y cerró los ojos. Las lágrimas amenazaron con salir.

—Estás cayendo donde quería —susurró con odio—. Voy a hacer que te enamores de mí, Sebastián. Voy a hacer que confíes ciegamente. Y cuando estés completamente enamorado y vulnerable… te voy a destruir. Voy a cobrarte cada humillación, cada lágrima y cada noche de dolor que me causaste. Esta vez no vas a escapar.

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