CAPÍTULO 107

SELENE

—Está bien, cariño —le susurré, apartando otro rizo de su frente.

—Encontraremos a tu papá, no te preocupes.

Me miró con esos enormes ojos azules llenos de lágrimas, y de repente infló su pequeño pecho como un diminuto caballero en una armadura manchada de chocolate.

—No estoy preocup...

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