Convivencia

PoV Leila

Mis ojos analizaron lo más rápidamente que pudieron la entrada al vecindario.

El nudo en mi estomago se estrujo un poco más.

—¿Es aquí? —pregunté con una hostilidad que no pude dominar.

—Sí. —Clay entrecerró los ojos. Su voz ronca me intimidó. —¿Por qué?

—No me gusta este vecindario. —omit...

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