Capítulo 32 Capítulo 32

El sol matutino terminaba de romper la densa capa de niebla que cubría los senderos de la cordillera, transformando el bosque de abetos en un santuario de luces y sombras filtradas. El suelo, alfombrado por una capa gruesa de acículas secas y musgo húmedo, amortiguaba el paso cansino pero alegre de ...

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