Capítulo 37 Capítulo 37

La barca de madera quedó amarrada al pequeño muelle, meciéndose con suavidad al compás del agua que comenzaba a enfriarse conforme la tarde avanzaba. El viento de la montaña, que hasta el día anterior se sentía como una caricia fresca y pura, adquirió de pronto un matiz punzante, como si la naturale...

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