Capítulo 40 Capítulo 40

La noche sobre el distrito sur no traía la calma estrellada de las cumbres de Lobo Gris, sino una llovizna gélida y pertinaz que impregnaba el aire con olor a salitre, metal oxidado y fuelóleo. Las grúas industriales de los muelles se erigían contra el cielo plomizo como gigantes de hierro inmóvil...

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