Capítulo 8 Capítulo 8

El roce de sus dedos aún quemaba la piel de Elena cuando el sonido de unos pasos apresurados en el pasillo rompió el encanto.

La Sra. Marta se asomó a la puerta de la sala de juegos, visiblemente penada por interrumpir el momento, pero con gesto preocupado.

—Disculpe la interrupción, señor Sterlin...

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