Capítulo 47 Capítulo 47

—No eres ninguna santa, chiquilla —le dijo con malicia grotesca, apretándole la cara con más fuerza—. Nadie regala la piel por un mocoso ajeno. Algo te traes entre manos y te lo voy a sacar a golpes si me toca.

En ese preciso momento, la puerta de la habitación se abrió de golpe sin pedir permiso. ...

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