Capítulo 80 Capítulo 80

—¡Cállate la boca, vieja mojigata! —le escupió Úrsula en un susurro lleno de rabia, acercándose tanto que la anciana sintió su aliento agrio—. No me vas a dar órdenes ni me vas a mirar por encima del hombro. Vengo a ajustar cuentas y tú me vas a escuchar.

—No tengo nada que hablar contigo. Lárgate a...

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