Capítulo 84 Capítulo 84

Mientras tanto, en el otro extremo de la ciudad, en la oficina del abogado de Nereo, el teléfono celular del letrado no paraba de vibrar sobre el escritorio de caoba. Cuando finalmente decidió contestar, la voz helada del hombre misterioso no perdió el tiempo en rodeos ni cortesías.

Le dictó con p...

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