Perfecto

Después de que la reunión terminó, Cassandra irrumpió en mi oficina. Parecía enojada, lo podía ver a través de sus ojos avellana que me fulminaban.

—¿Qué fue eso?

No me molesté en responderle y fingí leer un archivo en mi escritorio.

—¡Giovanni, te estoy hablando! —me gritó.

Una cosa que odio es...

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