Capítulo 110 Un hijo, un ancla.

El trayecto en auto fue lento. La lectura del testamento sería en la mansión Daurella, el hogar de sus padres. Emiliano no se sentía preocupado, pero Emilio sentía que el mundo lo estaba aplastando. Estacionándose casi al mismo tiempo, bajaron de sus respectivos autos y se miraron por un momento.

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