Capítulo 121 Frente a frente.

— Gracias, señor Emilio, estoy en deuda con usted. — dijo Julia.

El rubio asintió. — No te preocupes, puedes pagarme alguna vez aceptando tomar solo un café conmigo, claro, sin que mi querido hermanito se entere, ya lo conoces, es un miserable gruñón con cara de pocos amigos, y si se entera que inv...

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