Capítulo 81 Todo encajando.

— Venga, sintiese, y no se preocupe por Emiliano y por mí; podemos pedir un taxi de aplicación. — sugirió la hermosa castaña a aquel hombre que le resultaba extrañamente familiar.

— Oh no mi querida señorita, de ninguna manera, me he ofrecido a llevarlos y así lo hare, no lo aceptaré de otra manera...

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