Capítulo 18 El fuego en manos equivocadas

Creí que podría observarlos sin sentir nada.

Creí que, después de tantos años, mi control era absoluto.

Pero el control es una ilusión y cuando se trata de Elena, yo no tengo dominio, solo cadenas.

Los días posteriores al evento me dediqué a seguir sus movimientos. Nada fuera de lo habitual: tallere...

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