Capítulo 90 90

—Ya, claro.

Me seguiste, más bien.

Alzo la vista y detecto una sonrisa en la comisura de sus deliciosos labios.

—Cuando te fuiste del Hotel no podía pensar en otra cosa.

—Así que me perseguiste sin descanso —le respondo con calma.

—Tenías que ser mía.

—Y ya lo soy. ¿Siempre consigues lo que deseas?

...

Inicia sesión y continúa leyendo