Capítulo 34 La señora de la casa

Sabrina Bianchi

Al despertar, siento que me duele todo. Intento moverme, pero una mano me detiene y al querer girar, noto que tengo un cuello ortopédico.

—No te muevas —reconozco la voz de Nerón y en cuanto recuerdo lo que pasó, quiero huir, pero él me detiene—. No te muevas, puede ser peligro...

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