CAPÍTULO NOVENTA Y SEIS; LLAVE DE SANGRE

Nos besamos.

Suave y completamente, su mano acaricia mi mejilla mientras la mía aprieta una parte de su camisa, aferrándome mientras el cosquilleo que recorre mi cuerpo llega hasta la punta de mis dedos. La habitación está llena de nada más que sonidos húmedos mientras movemos nuestros labios el un...

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