Calor

—¿Q-qué? ¿Así de repente? —tartamudeó, confundido.

Amelia soltó un suspiro.

—No es de repente, Keiran —miró al alfa—. Sabía que esto pasaría pronto. No la has marcado hasta ahora. Sus cuerpos los están obligando a aparearse.

—Decidimos hacer la marca cuando esté en celo —Keiran se rascó la nuca, ...

Inicia sesión y continúa leyendo