7

DRAVEN

Solo podía quedarme ahí de pie después de que ella salió corriendo, mirando el espacio vacío donde había estado, con el pecho agitado como si hubiera corrido una maratón.

—¿Jefe?

La voz de Linn era vacilante. Débil. Asustada.

Como debía ser.

No me giré. No podía.

Porque si lo miraba ...

Inicia sesión y continúa leyendo