150: No lo sueltes.

Punto de vista de Aife

La puerta del despacho se abrió y dejó ver a tres hombres que parecían haber pasado años discutiendo hasta olvidar el motivo y que, más tarde, decidieron que podían seguir discutiendo solo por diversión.

Papá estaba sentado detrás del escritorio, con el rostro inexpresivo y ...

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