Capítulo 67.

Punto de vista de Leo.

Cuando llegamos a casa, los dos niños abrazaron a Ro con fuerza. Como si nunca quisieran soltarla.

Pero también estaban maravillados por lo enorme y bonita que era nuestra casa.

Ro pudo presentarles a los niños a todos los adultos y a Arlo.

Al rato, la abuela, nuestras tía...

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