Epilogo...

Después de unos cuantos juegos, regresaron a casa, Alexandra llegó muy cansada que cayó rendida en la cama.

—Cayó rendida —dijo Maya entrando a su habitación, apenas lo hizo, sintió cómo los brazos de Alejandro rodeaban su cintura por detrás.

—Y mi dulce esposa, también esta muy cansada —susurró...

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