Capítulo 34 Belcanto

Clara entró al restaurante Belcanto exactamente a las 21:47.

El vestido negro, de seda pesada, cumplía una doble función: la elegancia necesaria para fundirse con la élite de Lisboa y la rigidez suficiente para disimular el bulto de la pistola y el vendaje que aún supuraba en su costado. Caminaba co...

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