Capítulo 34 El precio de sobrevivir

El mundo de Javier se redujo a un único sonido.

La respiración de Clara. Débil. Irregular. Demasiado silenciosa.

Todo lo demás desapareció: el fuego consumiendo el hangar, los gritos de los mercenarios atrapados al otro lado de las llamas, el metal retorciéndose por el calor, las sirenas lejanas ace...

Inicia sesión y continúa leyendo