Capítulo 8 El primer pacto

El siseo sordo del silenciador apenas hizo ruido, pero el impacto fue definitivo.

El cuerpo del hombre encapuchado se desplomó sobre el suelo de madera de “El Perro Negro”. El olor a pólvora y sangre fresca se mezcló con el aire rancio del bar.

Clara bajó el arma lentamente. Sus manos ya no tembla...

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