12.

—Señoritas—. La madama levanta los labios como si fuera a sonreír, pero parece más como si hubiera olido algo horrible, y ni siquiera se me pasa por la mente que podría ser yo hasta que parece mirarme con desdén. —Soy la madama Darla, supervisora de los terrenos del palacio y jefa de costureras. Est...

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