Capítulo 40 Capitulo 40

El pestillo que sí había cerrado no trajo alivio. Trajo la boca. Me desperté con el recuerdo de su frase clavado detrás de los dientes: si te beso, no voy a parar en la boca. No era una promesa. Era una advertencia. Y aun así el lazo la repetía cada vez que yo tragaba.

Bajé tarde. Damien ya ocu...

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