Somos imparables...

Amelia

Kane me rodeó los hombros y me jaló con fuerza contra él. Creí que me estaba abrazando por algún motivo, pero metió las manos por dentro de mi pantalón y empezó a exigirme placer con sus dedos fuertes. Mi mano marcada por las cicatrices seguía aplastada contra su pecho, entre los dos, mientr...

Inicia sesión y continúa leyendo