¿Ninguna buena acción queda impune?

Amelia

—Maldición, qué frío —tirito contra Kane, y él se ríe, bajándome al suelo con una lentitud dolorosa. Su lujuria me acaricia la piel, suplicándome que participe.

—¿Eso es lo único en lo que piensas? —gruño, dándole un manotazo juguetón, pero en vez de eso me jala con fuerza contra él, dejánd...

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