El Alpha se ha desatado

Amelia

El fuego. Su padre. La culpa que había cargado cada día de su vida.

Temí que pudiera romperme al oírlo de su propia boca, pero en cambio lo quebró a él por dentro, lo abrió de par en par.

Cuando volvió a besarme, no fue un beso cuidadoso. Fue un beso que devoraba, que sacudía, que exigía. ...

Inicia sesión y continúa leyendo