Capítulo 113

Yo permanecía tumbada en las almohadas,  convertida  en una gran llamarada gozando, igualmente, de mi  propia pasión y emoción del momento tan idílico y romántico, en los brazos de mi enamorado. Continuaba sudando y no podía, tampoco, desacelerar mi corazón. En ese instante me sentí la mujer más se...

Inicia sesión y continúa leyendo