El no nacido

ASH

—Tu constante ir y venir nos va a delatar, pequeño príncipe— gruñe Bregda desde su lugar bajo el refugio de una larga fronda de cardo. —Y consideraría una ofensa personal molestar a su majestad tan pronto después de su regreso.

—No la estamos molestando, Bregda! La estamos protegiendo. ¿...

Inicia sesión y continúa leyendo