Capítulo 16 El monstruo no duerme

Cierro la puerta de mi despacho privado y me apoyo contra la madera maciza, sintiendo cómo los latidos de mi propio corazón retumban en mis sienes con una violencia salvaje. La respiración me sale pesada, caliente, atrapada en un pecho que raras veces experimenta esta clase de agitación. Miro mis ma...

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