Capítulo diez

Una adorable niña con cabello color cervatillo se lanza hacia mí, envolviéndome en un fuerte abrazo. Se pone de puntillas y suelta un suspiro de alivio en mi oído, apretándome tan fuerte que imagino que mis ojos deben estar saliéndose de mi cabeza como los de una muñeca. A pesar de su pequeña estatu...

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