Capítulo treinta y siete

Miro en silencio, atónita por lo que acaba de suceder, incapaz de apartar la mirada de la sangre en la piel pálida de Ascian. Esperaba que me protegiera, rezaba para que lo hiciera; pero esperaba que mantuviera su acto de indiferencia justa que ha estado interpretando toda la noche. En cambio, el Fa...

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