Capítulo sesenta

—Hace frío aquí afuera.

No puedo negar que el temblor en mi cuerpo se ha vuelto más violento desde nuestra discusión, y mis dientes castañetean entre sí como espadas chocando en una guerra. Mis piernas aún se sienten inseguras bajo mi peso, así que me quedo agachada un momento para ver si cooperan ...

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