Capítulo 121

SEAN

Eve fue al dormitorio y volvió con una cajita de terciopelo.

—Te compré algo —dijo, sentándose. Sus dedos tamborileaban con nerviosismo sobre la caja—. Nada elegante, pero...

La abrió. Dos anillos de platino. Sencillos. Limpios. A juego.

—Están lindos —dije.

—¿Te pondrías uno? —preguntó—. ...

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