Capítulo 39

EVE

El agua me llegaba a la cintura, y cada ola tironeaba de mi ropa. Un paso más y el lago me tragaría por completo. Levanté el pie…

—¡EVE! ¡DETENTE AHÍ MISMO!

Esa voz. Aguda y autoritaria, cortando la noche. Me quedé paralizada, con el corazón martillándome contra las costillas.

Al darme vuelt...

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