22- El centro del mundo

Ser piloto de sirenas no era algo que ella hubiera incluido en sus metas de vida durante los últimos doscientos años.

—Está bien, puedo tomar una siesta mientras llegamos a Playa Bamba —dijo Daniel deteniendo el coche. En cuestión de segundos, se había acomodado en el asiento trasero de la camionet...

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