35- Pasión

Sonreí y pensé en mis últimas horas, estando en brazos de un licántropo, miré a Daniel y me aseguré de que realmente estuviera bien. Pero no lo estaba, así que ella lo tomó de la mano y los dos comenzaron a correr hacia el puerto. Tenían que cruzar toda la playa de un extremo a otro. De vez en cuand...

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