Capítulo 128 128

Lo abracé aún más fuerte antes de obligarme a soltarlo, y negué con la cabeza porque no tenía que agradecerme.

-Ve a darte una ducha para relajarte, ¿de acuerdo? -Pedí, sosteniendo el cuello de su camisa ya sin el saco. -Voy a hacer nuestra cena.

-Te ayudo, ángel.

-Prefiero que descanses mient...

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