22

Me río. No puedo evitarlo.

—¿Quieres besarme ahora?

—Quiero besarte todo el tiempo.

No espera a que responda, sino que se levanta del asiento y se acerca a mí. Con el corazón latiendo con fuerza, lo observo venir, sabiendo que no hay mucho que pueda hacer para detenerlo.

No quiero detenerlo.

Qu...

Inicia sesión y continúa leyendo