CAPÍTULO CIENTO UNO

La lucha entre él y yo fue unilateral; tenía mucha más fuerza de la que pensé y literalmente me lanzó al helicóptero, sin importarle si me lastimaba.

—¡Despega, idiota! ¿Qué estás esperando? —le gritó al piloto que estaba jugueteando con los controles.

—Lo siento, es que… —intentó explicar mientra...

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